Isaac del Toro y la mitología del Giro de Italia

Para dimensionar la emocionante gesta del mexicano Isaac del Toro en el Giro de Italia, resulta necesario detenerse un momento para entender la mitología de una de las competiciones deportivas más importantes del mundo.
El periodista especializado y escritor donostiarra, Ander Izagirre, autor del libro Cómo ganar el Giro bebiendo sangre de buey (Libros del KO, 2022), ofrece algunas claves para contextualizar lo que está haciendo el ciclista oriundo de Ensenada, Baja California.
El Giro como promesa de unidad
El Giro tiene su génesis en un periódico deportivo: La Gazzeta dello Sport. Inspirado en el Tour de Francia, el periodista Tullo Morgagni le planteó al entonces director del diario, Eugenio Camilo Costamagna, la posibilidad de crear una carrera ciclista por etapas, bajo la promesa de convertirse “en una de las pruebas más codiciadas e importantes del ciclismo internacional”.
Para 1909, se largó la primera edición desde el burladero de Loreto, en Milán, rumbo a Bolonia. El triunfo de Luigi Ganna en la general quedó eclipsado por una circunstancia insólita: cuatro corredores fueron excluidos por tomar el tren durante la etapa Bolonia-Chieti.
Desde San Sebastián, una de las mecas del ciclismo en Europa, Ander Izagirre cuenta que “el Giro siempre ha estado ligado a la historia deportiva, política y social de Italia” y “que es una carrera que nace con una idea, algo patriótica y nacionalista, de unidad de Italia”.
“De hecho, en los primeros años la obsesión era llegar al Sur, que estaba en muy mal estado y que no tenía carreteras. Bajar de Roma lo consideraban una aventura”, añade.
La mística de la competición
No es posible dimensionar un fenómeno en toda su complejidad sin desentrañarlo. Por eso Ander establece que, además de una competición deportiva, “el Giro siempre ha sido una aventura de exploración del territorio”.
Tanto los Apeninos, la cordillera que forma el eje principal de la península itálica, como los Alpes, la cadena montañosa que domina Europa Central, conforman buena parte de la mística de una competición que siempre busca guardar su “épica en la memoria y en la nostalgia” y que “trabaja mucho la tradición y la transmisión de su propia historia”.
Para ser claros: “el Giro es una vuelta que siempre tiene una parte un poco más salvaje que otras”.
Considerando los elementos que hacen del Giro de Italia una competición tan especial, es posible que existan rasgos o valores comunes entre los competidores que han dominado la vuelta a lo largo de la historia.
“El Giro inicia como una carrera muy italiana, con poca participación extranjera, porque siempre estaba a la sombra del Tour de Francia. Luego con el prestigio que alcanzó, los campeones extranjeros, incluso franceses y belgas, entendieron que para ser un gran campeón tenías que ganar también el Giro. Ahora el ciclismo está muy globalizado, hay corredores de muchos países, pero siempre el tipo de ciclista que gana allí proviene de los grandes campeones”, explica Izagirre, al tiempo que matiza que “es muy raro que haya un campeón secundario o menor”.
La gesta de Isaac del Toro
Pese a las ausencias del esloveno Tadej Pogacar y el danés Jonas Vingegaard, el lustre del elenco de este año no palidece en lo absoluto respecto a ediciones anteriores.
Por ello, “si Isaac Del Toro consigue ganar el Giro sería algo extraordinario”, pero incluso si no lo hiciera, “haber sido ya tan protagonista, haber tenido la maglia rosa, haber demostrado tanta fortaleza ya le deja la etiqueta de grandísimo ciclista para los próximos años”, sostiene Izagirre.
Sobre si el mexicano podrá mantener o no el pulso competitivo durante tres semanas tan exigentes, el periodista donostiarra argumenta que “todavía falta la parte más dura” y establece que en el ciclismo hay que tener, sobre todo, “paciencia”.
Ander Izagirre se apura a recuperar el legado del también mexicano Julio Pérez Cuapio, “el rey de la montaña” durante el Giro de 2002, como evidencia de que, pese a no provenir de una cultura ciclista contrastada a nivel internacional, Isaac del Toro está en camino de ganarse un espacio privilegiado en la memoria de los aficionados al ciclismo.
