Osmar Olvera, plata en China; un nuevo cinturón lo ayuda a perfeccionar sus clavados

Hace unas horas, Osmar Olvera ganó, junto a Juan Celaya, una medalla de plata en la Final de la Copa del Mundo. El doble medallista olímpico de París 2024 no se detiene. En los últimos meses ha afinado su vuelo con un nuevo cinturón de agua.
El campeón olímpico se sube a una estructura de metal azul ––instalada cerca de la fosa de clavados–– en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR). Se envuelve la cintura al filo del trampolín, se coloca el arnés, retira con una toalla cualquier rastro de agua entre las piernas, se coloca en puntas y abre los brazos como fueran alas de un avión.
De él tira su nuevo entrenador, que llegó a finales del año pasado desde China solo para ayudarle especialmente con el cinturón de agua, una nueva herramienta que le permite afinar la salida de los clavados. A estas alturas con dos medallas olímpicas y un título mundial cada detalle cuenta en su camino hacia la medalla de oro que busca en Los Ángeles 2028.
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“Es para mejorar la técnica, mejora las sensaciones y los detalles", cuenta Osmar en entrevista a Sports Illustrated México. “Me puedo dar cuenta si un clavado… y para agarrar confianza y seguridad”, sigue. "En China lo usan mucho y Ma Jin les explicó cómo hacerlo", revela el clavadista mexicano dentro de la fosa de clavados.
"Desde el campamento en China lo usé mucho y trato de usarlo en esos clavados donde me hace corregir detalles que casi no se ven. Ma Jin trajo a un entrenador de China para que me pudiera ayudar", habla del instante en que los pies dejan el trampolín para seguir su destino.
El clavadista mexicano implementó en su rutina este nuevo cinturón luego de haber entrenado con una versión equivalente en su campamento en China el año pasado previo al oro mundial. Desde esta temporada lo utiliza de forma habitual en sus clavados, al final del entrenamiento en el trampolín y en el gimnasio en seco.
La adaptación no llegó sola. Su entrenadora Ma Jin incorporó al equipo a un entrenador chino que conoce a fondo el método del cinturón de agua. Fue clavadista, trabajó una década en Malasia y observa el progreso de Osmar desde la orilla de la alberca.
El español de Li bo Xu es breve, pero significativo. "Hola" y "gracias", el resto lo dice con gestos y la traducción de Ma Jin, quien llegó a México hace más de dos décadas. “Con el tiempo vamos a ver cómo se siente en el aire”, explica.
La función que cumple este cinturón es clara para Ma Jin: "Ayudar a la técnica. Sentir la salida en los clavados hacia atrás. Le da confianza". Recuerda que el uso de este cinturón es normal en China, la potencia de clavados a la que Osmar venció en el pasado Mundial de Clavados de Singapur desde el trampolín de 3 metros. Traerlo a México tomó seis meses.
"Fuimos a China el año pasado y allá entrenan con este cinturón. Aquí lo hacen desde enero de este año y el entrenador chino conoce la técnica del cinturón. Me falta peso para jalar a Osmar y con el tiempo veremos cómo se siente".
En China, ahora regresa para la Super Final, que se celebrará del 1 al 3 de mayo, una de las fechas de mayor relevancia en el calendario de esta temporada y luego de la cancelación de la Copa del Mundo en Guadalajara.
En la élite de los clavados, los detalles parecen imperceptibles, sin embargo, todos terminan decidiendo el oro.
