Álvaro Fidalgo: Ante Inglaterra, el partido que todos soñaron desde el sorteo

Hay partidos que se sueñan antes de jugarse. Álvaro Fidalgo lo dice sin rodeos: desde que se conocieron los posibles cruces del Mundial, este contra Inglaterra en octavos de final en el Estadio Azteca, era el que todos querían. El sorteo, a veces, también escribe guiones.
El mediocampista hispano-mexicano habla del Azteca con la reverencia de quien todavía se sorprende de lo que ha vivido ahí. "Es algo que ninguno de nosotros ha vivido antes. Es increíble todo desde el primer día", cuenta, antes de pedir que la afición sostenga esa ilusión un partido más: "Mañana es un partido importantísimo para todos, para nosotros, para el país, para todo el mundo. Hay que estar a la altura del partido".
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Pero Fidalgo, cinco años después de haber llegado a México, entiende que el cariño de una cancha no puede ser la única certeza de un equipo que aspira a hacer historia. Sobre la posibilidad de que la Selección tuviera que abandonar el Azteca en algún momento del torneo, responde con la frialdad de un futbolista que ya lo tiene asumido: "Estamos preparados para todos los escenarios. Obviamente jugar en casa con tu gente es espectacular, pero esto es un Mundial. Tienes que estar preparado para todos los rivales, para las mejores selecciones también".
Esa preparación, insiste, no es sólo logística. Es también una lectura del nivel real del torneo. "No hay rival fácil en ninguno de los partidos del Mundial. Ninguna selección se puede relajar", advierte y cita lo visto en este torneo —Paraguay ante Alemania, Cabo Verde ante Argentina— como prueba de que el futbol mundial ya no permite sorpresas ingenuas. "Inglaterra lo sabe: va a ser un partido difícil para ellos. Nosotros estamos en un grandísimo momento, el Azteca pesa, al final son unos octavos de final de un Mundial. Eso no es fácil para nadie nunca".
Hay, además, un factor que Fidalgo conoce en carne propia: la altura de la Ciudad de México. Él mismo recuerda el choque inicial, cuando la ciudad todavía era una novedad para sus pulmones. "Cuando llegué aquí hace cinco años, las dos primeras semanas se cerraba la garganta cada vez que corría", confiesa. Pero distingue entre el entrenamiento y la competencia: "No es lo mismo un entrenamiento que jugar unos octavos de final de un Mundial. La adrenalina, las ganas de jugar, hacen que todo sea mucho más llevadero". La entrega, dice, no deja espacio para el cálculo: "Sí o sí tienes que dejar todo, no puedes guardar nada".
Sobre el rival, no hay medias tintas. "Inglaterra es una de las grandes selecciones de la historia del futbol, con grandísimos jugadores", reconoce y ahí aparece la ambición que atraviesa todo lo que dice: "Ganar a una selección así sabría todavía mejor". Estamos muy ilusionados con este partido, remata, y con muchas ganas, la verdad.
El sorteo puso a México frente al partido que soñaba. Ahora, dice Fidalgo, solo falta jugarlo.
