Inglaterra vs Argentina, la rivalidad que siempre deja huella en los Mundiales

Seis enfrentamientos, cuatro capítulos inolvidables y un boleto a la final de la Copa del Mundo 2026. Inglaterra y Argentina vuelven a cruzar sus caminos en un duelo donde la historia pesa tanto como el presente y donde ninguna de las dos selecciones sabe jugar partidos ordinarios.
Atlanta respira el aire espeso de julio y el estadio, todavía vacío a esta hora, guarda el eco de las voces que lo llenarán en unas horas. Dos camisetas cuelgan del imaginario colectivo antes de que ruede el balón: la blanca de Inglaterra y la albiceleste de Argentina. Dos selecciones que no necesitan presentación, dos países separados por un océano y unidos por una de las rivalidades más intensas que ha conocido la Copa del Mundo. Se enfrentan por sexta ocasión en un Mundial y, como tantas veces antes, el premio vuelve a ser gigantesco: un lugar en la final.
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No existen antecedentes menores entre ambos. Inglaterra ganó los primeros capítulos en Chile 1962 y en el Mundial que organizó en 1966. También encontró revancha en Corea-Japón 2002 con aquel penal de David Beckham que rompió viejas heridas. Argentina respondió con dos episodios que quedaron grabados para siempre en la memoria del futbol. En el Estadio Azteca, Diego Armando Maradona escribió en cuatro minutos dos de las jugadas más famosas de todos los tiempos: la Mano de Dios y el Gol del Siglo para el 2-1 de México 1986. Doce años más tarde, en Saint-Étienne, el duelo volvió a convertirse en leyenda con el gol inolvidable de Michael Owen, la expulsión de Beckham y una tanda de penales que volvió a sonreírle a la Albiceleste.
Desde entonces han pasado 24 años sin que ambas selecciones se encuentren en una Copa del Mundo. La historia permaneció en pausa. Hasta ahora.
Inglaterra llega impulsada por una generación que parece decidida a romper con décadas de frustración. Los Three Lions alcanzaron apenas su cuarta semifinal mundialista y buscan disputar su segunda final, la primera desde aquel título conquistado en Wembley hace sesenta años. Thomas Tuchel ha construido un equipo que sabe sufrir y reaccionar. Remontó frente a República Democrática del Congo en los dieciseisavos de final y volvió a hacerlo contra Noruega en cuartos, una muestra del carácter que ha encontrado en los momentos límite.
El nombre propio del torneo para los ingleses es Jude Bellingham. El mediocampista marcó un doblete frente a México y repitió la dosis contra Noruega, convirtiéndose en el primer futbolista de Inglaterra que anota dos goles en partidos consecutivos de eliminación directa en una Copa del Mundo. Junto con Harry Kane ha cargado el peso ofensivo del equipo: entre ambos suman doce de los trece goles ingleses en el torneo. Marcus Rashford es el otro jugador que ha encontrado la red.
Argentina llega por un camino distinto, aunque igual de convincente. La vigente campeona del mundo ha convertido la resistencia en una de sus mayores virtudes. Ante una Suiza, que terminó con diez hombres, necesitó nuevamente del tiempo extra para resolver el partido con goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez, después de que Alexis Mac Allister abriera el marcador. Fue la decimotercera ocasión que la Albiceleste disputó una prórroga en la historia de los Mundiales, más que cualquier otra selección, y salió victoriosa por undécima vez.
Las cifras respaldan el momento argentino. El equipo de Lionel Scaloni acumula doce partidos sin perder en la Copa del Mundo, la mejor racha de su historia. Suma seis victorias consecutivas por primera vez y ha marcado al menos dos goles en sus últimos doce encuentros mundialistas, un registro que supera incluso la marca histórica que Uruguay estableció entre 1930 y 1954.
La semifinal también será un reencuentro entre compañeros habituales. Emiliano Martínez pasó gran parte de su carrera en Inglaterra y hoy comparte vestidor en Aston Villa con Ezri Konsa, Morgan Rogers y Ollie Watkins. Lisandro Martínez conoce perfectamente a Marcus Rashford por su etapa en el Manchester United; Cristian Romero fue compañero de Harry Kane en el Tottenham; Alexis Mac Allister se consolidó entre Brighton y Liverpool; Enzo Fernández lidera el mediocampo del Chelsea. Durante noventa minutos, la Premier League cambiará de uniforme.
Y, por supuesto, estará Lionel Messi. El capitán argentino ha marcado 125 goles con su selección frente a 45 países distintos. Si consigue anotar, Inglaterra se convertirá en la nación número 46 que sucumbe ante el máximo goleador en la historia de la Albiceleste. Un dato más para una carrera que parece empeñada en desafiar cualquier registro.
Atlanta espera otro capítulo de una rivalidad que nunca ha necesitado una final para sentirse inmensa. Seis Mundiales después, ingleses y argentinos vuelven a encontrarse con una certeza compartida: cuando estas dos camisetas coinciden en el mismo campo, el partido deja de pertenecer únicamente al torneo y pasa a formar parte de la historia del futbol. Cuando Ismail Elfath marque el final, uno de ellos volverá a una final mundialista. El otro, como ya ocurrió tantas veces en esta rivalidad, tendrá que cargar con un recuerdo imposible de olvidar.
