El más joven, sin nervios: Mora y la posibilidad de una hazaña que México nunca ha logrado

Hay sueños que se cumplen de golpe, sin aviso. Gilberto Mora lo vivió así: entró de cambio en el partido inaugural, pisó por primera vez el Azteca, y descubrió que la cancha que había imaginado de niño era exactamente como la había imaginado.
“Nunca me había tocado jugar ahí y la verdad siempre había querido hacerlo. Por fin se me cumplió ese sueño que tenía”, contó el mediocampista previo al duelo contra Corea del Sur, donde el Tri se disputa el primer lugar del Grupo A.
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Todavía no sabe si será titular este jueves. No le quita el sueño. “Aún no sé si me va a tocar, pero estoy preparado para los minutos que me toque, dar todo”, dijo, con la tranquilidad de quien ya cruzó la frontera más difícil: la del debut. Esos primeros minutos en una Copa del Mundo los describe sin rodeos, como algo que llevaba guardado desde chico: “Es un sueño hecho realidad para mí”.
Javier Aguirre había señalado que algunos jugadores llegaron nerviosos al partido inaugural. Mora no fue uno de ellos. La instrucción que recibió del técnico antes de saltar a la cancha fue simple: “Que hiciera lo que sabía hacer”. Y eso hizo. “Siempre me gusta entrar y sentir el juego, disfrutarlo, tratar de aportar mi granito de arena al equipo. Creo que lo hice bien”, resumió, sin presumir, como quien reporta un hecho más que una hazaña.
Ser el más joven en vestir la camiseta de la selección, en este Mundial y en la historia, le pesa distinto: no como carga, sino como cumplimiento. “Es un orgullo para mí, un sueño que tuve de más chico, el poder representar a mi país”, explicó. “Ahora que se me está presentando a esta edad, estoy muy contento. Trato siempre de dar lo mejor de mí en cada partido”.
Sobre Corea, no hay ilusiones fáciles: “Sabemos que es un rival de mucha calidad, un gran rival”. Pero tampoco hay otro plan que el de siempre: salir a ganar, jugar el futbol propio, buscar los tres puntos. Detrás de esa frase hay un dato que pesa en la historia del torneo: una victoria significaría la tercera consecutiva de México como local, algo que no ha pasado nunca. Mora lo nombra sin solemnidad, como parte del mismo sueño que empezó en el Azteca: “Tenemos esa mentalidad de ganar, de solamente pensar en ganar, de tratar de hacer nuestro futbol y demostrar que estamos para grandes cosas”.
