Mundial de 2026: México, por otro récord ante Inglaterra

Cinco partidos. Cinco victorias. Cero goles recibidos. Nunca antes una Selección Mexicana había llegado tan lejos en una Copa del Mundo acumulando tantas marcas históricas. El equipo de Javier Aguirre no sólo sigue en el Mundial: partido a partido reescribe el libro de los récords del futbol mexicano.
Ahora, frente a Inglaterra en los octavos de final, el Tricolor tiene otra oportunidad de ampliar una lista que ya convierte a 2026 en el Mundial más exitoso de su historia.
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Todo comenzó en la fase de grupos. México consiguió por primera vez el paso perfecto con tres victorias en tres partidos, algo que nunca había logrado desde su debut mundialista en 1930. También firmó apenas su segunda fase de grupos sin recibir un solo gol, igualó lo conseguido como anfitrión en 1970.
Aquella actuación también le permitió convertirse en la primera selección de Concacaf en alcanzar 20 victorias en la historia de los Mundiales (ya tiene 21); además de completar por sexta ocasión una fase de grupos invicta (1970, 1986, 1998, 2002, 2014 y 2026).
El triunfo sobre Ecuador derriba más barreras.
México se convirtió en la primera selección de Concacaf que derrota a un rival de Conmebol en un partido de eliminación directa de una Copa del Mundo, además de confirmar su dominio sobre Ecuador, al que también venció en Corea-Japón 2002 con Javier Aguirre en el banquillo.
Con esa victoria, el Tricolor llegó a cinco triunfos consecutivos, la mayor racha ganadora de su historia en los Mundiales y una cifra nunca antes alcanzada por un representativo de Concacaf.
La defensa también vive un torneo sin precedentes. México es, junto con España, una de las únicas selecciones que siguen sin recibir gol en el torneo. Acumula cuatro porterías consecutivas en cero en esta Copa del Mundo, siete partidos consecutivos sin recibir gol como local en Mundiales, además de 15 encuentros mundialistas consecutivos sin permitir una anotación durante el primer tiempo.
En ataque también igualó otra marca histórica. Los ocho goles anotados en este Mundial ya empataron la mejor producción ofensiva del Tricolor en una sola Copa del Mundo, registrada en Francia 1998, aunque todavía tiene, al menos, un partido más para establecer un nuevo récord.
Los registros individuales tampoco dejan de caer. Con apenas 17 años, Gilberto Mora se convirtió en el jugador más joven en ser titular con México en un Mundial, superó a Manuel Rosas, y posteriormente pasó a ser apenas el segundo futbolista de 17 años en iniciar un partido de eliminación directa en la historia de la Copa del Mundo, únicamente detrás de Pelé.
Julián Quiñones ya suma tres goles y es apenas el segundo mexicano que alcanza esa cifra en una misma edición mundialista, después de Luis Hernández en Francia 1998, quien sumó cuatro.
Raúl Jiménez, por su parte, se convirtió en el futbolista de mayor edad en marcar para una selección de Concacaf en una fase de eliminación directa.
Y bajo los tres postes también cayó otra marca histórica. Guillermo Ochoa, con 40 años y 346 días, se transformó en el jugador más veterano de Concacaf en disputar un Mundial, además de convertirse en el portero de la confederación con más partidos mundialistas (12).
El capitán mexicano también igualó a Javier Hernández y Héctor Moreno como el tercer futbolista mexicano con más encuentros disputados en Copas del Mundo, únicamente por detrás de Andrés Guardado y Rafael Márquez. Además, ocupa el sexto lugar entre los jugadores más veteranos que han disputado un partido mundialista.
Pero todavía queda historia por escribir. Si derrota a Inglaterra, México llegará a seis victorias consecutivas, ampliará la mejor racha de su historia, romperá el récord de goles anotados en un solo Mundial y mantendrá viva una defensa que amenaza con convertirse en una de las mejores de cualquier campeón del mundo.
Y, sobre todo, alcanzará Cuartos de Final por primera vez desde que existe la Copa del Mundo con este formato, es decir, llegó a esta posición con más partidos de por medio. Ese sí sería un récord imposible de discutir.
Después de romper prácticamente todas las marcas propias, el siguiente desafío del Tricolor ya no consiste en superar a otras generaciones mexicanas. Consiste en hacer algo que ninguna de ellas logró jamás: ganar dos juegos de eliminatoria consecutivos y empezar a discutir si este equipo puede convertirse, definitivamente, en el más grande que haya vestido la camiseta verde.
