Tala Rangel vuelve a casa: de la prueba de fuego en el Azteca a jugar frente a su gente en Guadalajara

“Es un orgullo, desde luego, y estoy muy contento de estar en mi casa con la gente que me ve”, sostuvo el portero
Tala Rangel: de la prueba de fuego en el Azteca a jugar frente a su gente en Guadalajara
Tala Rangel: de la prueba de fuego en el Azteca a jugar frente a su gente en Guadalajara / MexSport Sports Agency

Raúl “Tala” Rangel debutó en un Mundial de la manera más exigente posible: como titular, en el Azteca, con todo un país observando. Ahora, antes de enfrentar a Corea del Sur, el arquero regresa a un escenario todavía más íntimo: su casa, Guadalajara, donde lo esperan, según sus propias palabras, “un montón de hermanos” que llevan años viéndolo jugar fin de semana tras fin de semana.

“Es un orgullo, hermano, desde luego, y estoy muy contento de estar en mi casa con la gente que me ve”, sostuvo el portero previo al duelo. “Creo que es un escenario de lo más privilegiado que puedo tener”.

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El debut en el Azteca, reconoció, fue un reto que llegó en el momento justo de su carrera. “Fue el reto perfecto para alcanzar una cierta madurez”, explicó. “Fue un partido un poco exigido, pero me sentí muy bien”. Las críticas que siguieron a esa primera salida —los nervios señalados, los detalles cuestionados— las recibió sin drama, como parte del oficio: “Hay cositas por mejorar en cada partido, no va a haber partidos perfectos para ningún jugador. Ahora me toca corregirlas con la calma de saber que ya pasó”.

Esa calma convive, sin contradicción, con la presión de saber que detrás de él respira Guillermo Ochoa, leyenda viva de la portería mexicana, todavía compitiendo por el puesto. Lejos de pesarle, Tala lo describe como motor: “Eso es lo que me ayuda a madurar, saber que tengo una figura como Memo apoyando, compitiendo por el puesto. Eso es lo que me ayuda a no relajarme de ninguna manera”.

Sobre Corea, el portero no se permite ninguna ventaja. Recordó que México ya demostró que puede competirle a selecciones de peso —Bélgica, Portugal, Ecuador— y advirtió contra el exceso de confianza que suele acompañar a un anfitrión: “Ahorita no hay rival fácil en un Mundial. Cualquier selección puede dar la sorpresa, como el caballo negro de Marruecos en el Mundial pasado”. La fórmula, insistió, no admite atajos: “Hay que hacer nuestro trabajo y no confiarnos por ser locales o favoritos. Los partidos se ganan minuto a minuto”.

Entre el peso del arco y el calor de su gente, Tala Rangel llega a Guadalajara con algo que el Azteca no le pudo dar: la certeza de jugar, por una vez, completamente en casa.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.