Mariola González, el cerebro del Abierto Mexicano de Tenis

Mariola González es el cerebro del Abierto Mexicano de Tenis.
La directora de operaciones del AMT avanza a paso firme al rededor del complejo. Su mirada recorre cada acceso, escanea con los ojos cada detalle de las canchas, cada engranaje humano que sostiene la maquinaria del torneo de Acapulco.
Se asegura en persona que todo marche con precisión. Entre la multitud su presencia impone un orden sereno en un evento internacional que durante esta semana atrae la mirada del mundo del tenis.
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Estamos en el estadio principal de la Arena GNP Seguros, las puertas abrieron a la afición y la directora repasa con una mirada atenta cada detalle previo a la jornada de partidos. Mariola atiende esta entrevista para Sports Illustrated México después de participar en las juntas de seguridad, de cerciorarse que todo ocurra como lo programado y resolver los imprevistos en tiempo récord.
Durante el evento, el margen de maniobra es muy limitado, por lo que cualquier inconveniente debe resolverse al instante, sin posibilidad de posponerlo.
Esta planificación abarca no solo los partidos principales sino también una variedad de experiencias y actividades paralelas, como torneos de golf y actividades que involucran al público y a los patrocinadores.
Una vez que el torneo entra en fase operativa, el equipo de aproximadamente 40 personas se expande significativamente con la contratación de personal local y trabajadores, lo que genera una importante derrama económica y empleos indirectos en la región del Estado de Guerrero.
La planificación debe ser flexible para adaptarse a situaciones en tiempo real, como los resultados de los jugadores y cumplir con las expectativas del torneo.
Su oficina está justo debajo de donde estamos, el búnker desde donde opera es un lugar sin acceso al público.
La decisión más difícil que tomó en una década en el cargo giró en torno a la reconstrucción y la realización del evento en Acapulco en el 2024, después del paso de huracán Otis, tres meses previos. Una decisión delicada entre los desafíos de organizar el torneo y la necesidad de la empatía con las condiciones humanas que vivía la población local.
La dificultad no radicaba en si tomar la decisión sino en cómo llevar a cabo el torneo bajo esas circunstancias, considerando que un número importante de trabajadores dependía directa o indirectamente del evento.
La decisión fue, por tanto, una suma de consideraciones para equilibrar la balanza y evitar un impacto negativo y desarrollaron el torneo de manera que también sirviera para ayudar a la gente.
El proceso de levantarlo se realizó en 120 días desde la estatua en la entrada principal que solo conservaba una ala. No había rejas. La fuerza del aire arrasaba por la falta de vegetación. Las palmeras y los árboles caídos unos encima de otros. Las velarías del complejo se habían caído. Las canchas estaban inundadas. No había electricidad ni gradas.
"Vamos viendo qué mejoras se pueden hacer para la próxima edición e ir tomando todas esas consideraciones en cuenta para la planeación del de la próxima edición".
- Mariola González, directora de operación
Mariola conoce a la perfección cada lugar dentro del complejo, al que esperan 80 mil personas en esta semana. Su responsabilidad es garantizar que todas estas partes, ya sean privadas, públicas, comerciales o patrocinadores, se coordinen con eficacia.
Este proceso implica un análisis detallado de mejoras y reuniones con cada área para anticipar requerimientos y optimizar la próxima edición. Justo después de que el torneo termina el 28 de febrero, la planificación para el torneo del 2027 es crucial y comienza el 1 de marzo.
"Todos los días se planea y en el momento que termina el el torneo, empezamos con la planeación del torneo para el próximo año".
- Mariola González, directora de operación
