La adición del VAR sin duda ha sido una de las decisiones más polémicas dentro del fútbol en los últimos años. Varios jugadores y técnicos han manifestado que en vez de ayudar al juego, lo empeora, incluso hay quienes aseguran que se cometían menos errores arbitrales sin el VAR.

Para muestra de lo polémico que es el videoarbitraje basta con ver lo que pasó recientemente en Polonia. Se disputaba la jornada 22 de la Ekstraklasa, la liga de Polonia. Legia de Varsovia se medía ante Cracovia. Llegó el minuto 70 y Caen iba arriba 2-0, cuando el árbitro decidió expulsar (doble amarilla) a William Rémy, zaguero central del Legia, por dar un pisotón intencionado a un rival que había quedado tendido en el suelo.

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El francés, que recién había sido expulsado, se dirigió a los vestidores, pero le avisaron al colegiado que debía revisar la jugada en el VAR, se retractó y mandó a llamar a William desde los vestidores. Rémy al ver que el árbitro Lasyk lo había mandado a llamar, pensó que se había arrepentido y empezó a correr hacia el terreno de juego. Pero, ¡oh sorpresa!, el árbitro lo mandó a llamar para cambiar la doble amonestación por roja directa. 

William Rémy no lo podía creer, solo se limitó a sonreír y  se dirigió de nuevo a los vestidores con cara de confundido y asombrado. Una prueba más de lo polémico que es el VAR.