5 razones que explican la salida de Xabi Alonso del Real Madrid

La etapa de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid ha llegado a su fin de forma abrupta. Pese a que desde fuera no se percibía un cambio inminente en el banquillo, el desenlace se precipitó en las últimas semanas y terminó con la dimisión del técnico tolosarra y la llegada de Álvaro Arbeloa como su sustituto.
Según informó Fabrizio Romano, la salida de Xabi no fue una decisión unilateral del club ni una reacción improvisada: "No había sensación de que iba a cambiar de entrenador. En diciembre, el Madrid se lo pensó, pero no se dio”.
El periodista italiano también dejó claro que la iniciativa partió del propio entrenador: "Ha sido Xabi Alonso quien ha expresado su deseo de dimitir. Y no es algo que empieza hoy”. La relación con Florentino Pérez, eso sí, no fue el problema principal: "Sigue habiendo una buena relación con Florentino. El problema ha sido con los jugadores”.
A partir de ahí, se abren varias claves que explican por qué un proyecto que nació con enorme ilusión terminó estrellándose antes de tiempo.
1. Una relación muy complicada con parte del vestuario

Uno de los factores más determinantes ha sido la mala sintonía de Xabi Alonso con algunos jugadores importantes de la plantilla. Desde dentro se reconoce que la convivencia fue cada vez más difícil y que el técnico era consciente de ello: “La relación con algunos jugadores era muy muy complicada y Xabi Alonso estaba de acuerdo”.
El entrenador mantuvo una postura firme, poco flexible, intentando imponer su idea sin demasiadas concesiones. En un vestuario acostumbrado a pesos pesados, jerarquías claras y una gestión más cercana, ese choque fue minando la confianza mutua. La falta de conexión emocional acabó siendo un problema estructural.
2. La pérdida de Modric y un cambio brusco de hábitos

La salida de Luka Modrić dejó un vacío que fue mucho más allá de lo futbolístico: “Perder a un jugador del nivel de Modric siempre ha sido un problema”. Sin el croata, el equipo perdió liderazgo, orden y una figura puente entre entrenador y vestuario. Además, el cambio no fue solo de nombres, sino de idea y mentalidad.
Xabi Alonso introdujo variaciones tácticas y exigencias que no encajaron con lo que los jugadores venían haciendo durante años. "Ha sido también un problema táctico, de actitud… Los jugadores estaban acostumbrados a algo diferente”. La transición fue demasiado brusca para un vestuario ganador pero poco proclive a revoluciones profundas.
3. Florentino Pérez nunca terminó de creer en su estilo

Según Matteo Moretto, el presidente del Real Madrid nunca se sintió plenamente cómodo con la propuesta futbolística del técnico: “A Florentino no le gustaba el estilo de juego de Xabi Alonso, no le encajaba ni eso ni los entrenamientos”.
Aunque el club respaldó inicialmente el proyecto, la falta de convencimiento desde arriba fue debilitando la posición del entrenador. La tensión fue creciendo con el paso de los meses hasta que la situación se volvió insostenible: “La tensión ha ido de menos a más y la bomba ha explotado”. En el Real Madrid, sin resultados claros ni una identidad que seduzca a la dirección, los proyectos tienen poco margen de error.
4. El conflicto con Pintus y el cuerpo técnico

Otro punto clave fue el choque frontal con Antonio Pintus, una figura intocable en la estructura del club. Según explicó Rubén Cañizares, este asunto pudo ser el verdadero detonante: “Xabi no iba a aceptar a Pintus y puede que ese haya sido el detonante”.
Xabi Alonso no veía con buenos ojos que se modificara su cuerpo técnico ni que se interfiriera en su metodología de trabajo. Para él, esa era una línea roja que no estaba dispuesto a cruzar. En un club donde Pintus es considerado estratégico, el conflicto dejó al entrenador sin margen de maniobra.
5. Un desgaste progresivo con varios jugadores del primer equipo

En las últimas semanas, las tensiones no se limitaron a un solo futbolista. Más allá del caso de Vinicius Júnior, el malestar se extendió a otros miembros importantes del vestuario. Varios jugadores se mostraron descontentos con su gestión, con la rigidez de sus decisiones y con la manera en que impuso cambios relevantes desde su llegada.
La sensación de desconexión fue total: ni el vestuario confiaba plenamente en el entrenador ni el entrenador se sentía respaldado por sus futbolistas. Ese desgaste diario terminó por hacer inviable la continuidad del proyecto.
