Aparecen problemas internos a nivel directivo y cuerpo técnico dentro del América

La tensión se ha instalado en Club América tras una racha de resultados que activó alarmas en la cúpula. La disconformidad del cuerpo técnico con la planeación deportiva abrió una grieta institucional que amenaza con decisiones de fondo, mientras la directiva evalúa responsabilidades y el rumbo inmediato del proyecto.
En el centro del conflicto aparece André Jardine, quien ha expresado su desacuerdo con la dirección deportiva. El estratega considera que los tiempos, prioridades y perfiles buscados no han sido congruentes con las necesidades del plantel, una lectura que profundizó la distancia con el área responsable de fichajes y salidas.
SE CIMBRA LA CÚPULA 🦅
— Futbol Total (@futboltotal) January 27, 2026
Los malos resultados en América ya tendrían consecuencias, el proyecto azulcrema enfrenta diferencias en la cúpula directiva que podrían derivar en movimientos importantes dentro de la institución.
😳 De acuerdo con diario Récord, señalan que existen… pic.twitter.com/trGmBfs2hw
El señalado es Diego Ramírez, director deportivo del club. La relación con Jardine se deterioró hasta volverse funcionalmente inviable, según el entorno, con decisiones que el técnico percibe como ajenas a su modelo. Hoy, Ramírez enfrenta un escenario límite con un ultimátum sobre la mesa.
Fuentes internas señalan que Ramírez se siente sobrepasado por el peso específico del entrenador en la toma de decisiones. Jardine ha ganado respaldo por resultados pasados y liderazgo, lo que reconfiguró jerarquías. Esa dinámica provocó fricciones, especialmente cuando el técnico impulsó operaciones sin el aval previo del director deportivo.
Un punto de quiebre fue la llegada de Rodrigo Dourado, promovida directamente por Jardine. El mediocampista no estaba en el radar original de Ramírez, pero el entrenador defendió su perfil por equilibrio y lectura táctica. El movimiento evidenció el cortocircuito entre planificación y ejecución.

La situación se repite con la actual gestión por Raphael Veiga, prioridad del cuerpo técnico para elevar la calidad ofensiva. La negociación avanzó bajo el liderazgo del entrenador, mientras la dirección deportiva quedó al margen. Este patrón encendió alarmas sobre gobernanza y controles internos.
En la cúpula, Santiago Baños y González Iñárritu respaldan el trabajo del director deportivo, aunque Balcárcel muestra mayor afinidad con la postura de Jardine. Ese equilibrio de fuerzas será decisivo en la resolución.
De acuerdo con Diario Récord, la continuidad de Ramírez está en evaluación. América busca evitar una fractura mayor y definir responsabilidades con rapidez. El desenlace marcará el mercado y el mando deportivo, en un club donde las decisiones pesan tanto como los resultados.

Egresado de ciencias de la comunicación por la UNAM. Ejerzo el periodismo digital desde el 2018. Vivo el fútbol desde que tenía 3 años.