El balance de José Mourinho tras los 1000 primeros días en el banquillo del Real Madrid

Era algo inevitable. Solo era cuestión de cuándo y cómo, no de si sucedería. Al final, la primera diatriba de José Mourinho contra el arbitraje, acompañada de documentos impresos y alusiones a una gran conspiración contra el Real Madrid, se produjo justo después del derbi madrileño del domingo.
Este artículo ha sido originalmente publicado en SI FC
Cambian el contexto y los elementos de escena, hay que reconocerle a Mourinho que no debió ser fácil lidiar con la impresora y la red wifi para invitados del Metropolitano, pero la estrategia sigue siendo la misma: perder y culpar a otro.
Es el método habitual de Mourinho. Sin embargo, lo que antes era un proceso de tres temporadas con altibajos, ahora se desarrolla a toda velocidad. Tras su paso por el Manchester United, el Tottenham Hotspur, la Roma y el Fenerbahçe, ha aprendido a pasar directamente de la "luna de miel" a un "matrimonio infeliz".
"Si ellos nos dejan en paz y nos permiten competir en igualdad de condiciones, todavía queda mucho camino por recorrer", declaró Mourinho a los periodistas cuando le preguntaron si su equipo aún podía luchar por el título. Dista mucho de lo que dijo el mes pasado en El Chiringuito: "Ahora soy más maduro, menos emocional y tengo más autocontrol".
Los problemas del Real Madrid son evidentes

Tras siete partidos de Liga y poco más de 100 días en el cargo, la presión ya empieza a aumentar sobre Mourinho. El estado de forma estelar de Kylian Mbappé y una enorme disparidad de recursos han bastado para arrasar con la mayoría de los obstáculos que el Real Madrid ha encontrado hasta ahora, pero el equipo ha tropezado en los dos primeros grandes escollos. Lo que si, hay una cosa clara: para conseguir grandes cosas la Mbappédependencia no es una buena estrategia.
El Madrid no aprovechó sus ocasiones en una frustrante derrota por 1-0 ante el Real Betis, pese a registrar unos goles esperados (xG) muy superiores en La Cartuja, y luego se desinfló ante el Atlético, afectado por el calor.
Mourinho puede quejarse de decisiones arbitrales concretas, y puede que tenga razón en algunos casos, pero los problemas de fondo son evidentes. Vinícius Júnior solo suma un gol en 625 minutos y sigue irrumpiendo en el mismo espacio que ocupa Mbappé con tanta frecuencia que la situación empieza a parecer una broma recurrente.
La ausencia de un mediocentro organizador sigue siendo el elefante en la habitación, con la figura de Rodri como referencia inevitable, lo que provoca una inquietante falta tanto de control como de creatividad por detrás de los delanteros. El Madrid ha cedido la posesión en tres de sus últimos cuatro partidos entre todas las competiciones (Atlético, Elche e Inter) y no ha "ganado" ninguna segunda parte en sus últimos cinco encuentros.
Por si fuera poco, la defensa solo ha logrado mantener su portería a cero en una ocasión en toda la temporada: en casa, contra el recién ascendido Málaga. Ninguno de estos problemas responde a conspiraciones arbitrales, sino a fallos en la gestión y en la planificación de la plantilla. El Merengue debe dejar de inmediato el complejo generado por el Caso Negreira y volver a ser dentro del campo, el lugar que los llevó a ubicarse en el lugar en el que se ubican en el olimpo de clubes a nivel mundial.
La oportunidad de responder en El Clásico

Al llegar al primer parón internacional, el Madrid se encuentra a seis puntos de un Barcelona arrollador, cuya ventaja en lo más alto de La Liga ya empieza a parecer inalcanzable. No se esperaba que el Madrid estuviera tan rezagado a estas alturas, pero el Barça ha rendido a un nivel sensacional. Eso, sin lugar a dudas, poco tiene que ver con los problemas internos que puedan existir en Valdebebas.
El primer Clásico de la temporada se vislumbra en el horizonte y está programado para el 25 de octubre, una fecha que plantea un escenario intrigante. El Barça, que hasta ahora apenas ha sido puesto a prueba, afrontará este encuentro tras haber jugado a domicilio contra el Real Betis y el Paris Saint-Germain.
El Madrid ha perdido los dos partidos difíciles que ha disputado fuera de casa esta temporada; sin embargo, si Mourinho logra aprovechar el posible cansancio físico del Barça y orquestar una sorpresa ante sus antiguos rivales en el Camp Nou, la lucha por el título volverá a estar abierta. Si pierde, para los blancos podría significar el adiós definitivo a sus aspiraciones.
Los estilos entre Hansi Flick y José Mourinho son tremendamente contrapuestos, no solo en la forma de comportarse sino en el razonamiento táctico de los equipos. Seguramente se pueda ver un FC Barcelona dominador de la posesión y un Real Madrid hostil en la marca para poder salir de contra con furia gracias a sus fechas, que deberán estar a la altura en las situaciones que tengan para poder aumentar el marcador.
Podría ser un partido de muchos goles y pierna fuerte, con un Real Madrid herido en su orgullo tras haber sido perjudicado por el arbitraje en el Derbi contra el Atlético.
La sola presencia de Mourinho añade un gran atractivo mediático al Clásico, convirtiendo el enfrentamiento del próximo mes en una cita ineludible, de esas que obligan a cancelar cualquier otro plan, algo que no ocurría desde hace tiempo. No obstante, la mayoría de los espectadores neutrales estarán pendientes tanto de la posibilidad de que Mourinho protagonice algún estallido de ira como de la oportunidad de presenciar un fútbol brillante.
Además, la Copa del Rey no ha comenzado y la UEFA Champions League aún está en pañales, por lo que llamar la temporada un fracaso sería tremendamente prematuro y erróneo. El Merengue debutó con victoria en la UCL contra el Inter de Milán y tiene chances de meterse directamente en octavos de final si logran sostener ese rendimiento en el plano continental.
Estadísticas del FC Barcelona y el Real Madrid en La Liga 2026/27
Estadística | FC Barcelona | Real Madrid |
|---|---|---|
Posición | 1° | 3° |
Goles a favor | 31 | 18 |
Goles en contra | 7 | 8 |
Posesión promedio | 68.7% | 52.3% |
xG | 28.5 | 18.3 |
Tiros | 150 | 132 |
La presión aumenta

Cuando Florentino Pérez volvió a contratar a Mourinho, tomó una decisión impregnada de ese poderoso embriagante que es la nostalgia. Tras los experimentos fallidos y anodinos de la etapa posterior a Ancelotti, Pérez apostó por recuperar el brillo explosivo de un Mourinho que, en su día, protagonizó la mejor temporada del club en Liga y rompió la hegemonía de Pep Guardiola y el Barcelona. El presidente también necesitaba una personalidad lo suficientemente fuerte como para encauzar y, de ser preciso, doblegar a un vestuario que se había descontrolado por completo.
Sin embargo, el Mourinho de 2026 no es el mismo que el de 2010. El fútbol ha cambiado, y el técnico, que ya cuenta con 63 años, ha dejado de estar a la vanguardia de la innovación táctica y la motivación. Mourinho reaccionó con evidente irritación hacia el final de su serie documental en Netflix cuando le preguntaron por qué ya no ganaba grandes títulos. La respuesta resulta bastante obvia para cualquiera que haya seguido el fútbol en los últimos quince años.
En lo que sigue demostrando un nivel de élite mundial es en su capacidad para inculcar en sus equipos una mentalidad de "nosotros contra ellos", centrando la atención en enemigos, reales o percibidos, tanto internos como externos. No obstante, esa actitud generó malestar en muchos sectores durante su primera etapa en el Real Madrid, un club donde la exigencia no es solo ganar, sino hacerlo con clase.
El vestuario parece estar a favor del entrenador, por ahora, pero pronto habrá que tomar decisiones difíciles sobre las alineaciones y aún persisten los fantasmas del caos de la temporada pasada. Cuando la situación se complique de verdad en las próximas semanas, ¿veremos caer a alguna "vaca sagrada"? ¿Quién podría ser el Iker Casillas de esta generación?
Los abucheos y silbidos no son algo extraño en el Bernabéu esta temporada, y crece la impaciencia entre una afición que no ha visto ninguna mejora tangible en un equipo que cerró las dos últimas campañas sin títulos.
Florentino es quien toma las decisiones definitivas en el club y, a sus 79 años, conoce bien las teorías conspirativas contra el Madrid; además, su gestión se rige al cien por cien por los resultados. Si la situación no mejora, su nostalgia por una época ya lejana se desvanecerá rápidamente.
Fue apenas dos días después del último derbi madrileño de Mourinho en 2013 cuando Pérez anunció que el club y el técnico separarían sus caminos. La derrota sufrida trece años después, y las repercusiones posteriores al partido, demuestran que Mourinho pertenece ya al pasado.
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Periodista Deportivo graduado en 2018 | Fotógrafo aficionado, vlogger y generador de contenido | Argentino y de San Lorenzo