¿Tensión entre la directiva del América y André Jardine?

La interna de Club América atraviesa un momento de fricción que empieza a trascender. En los pasillos de Coapa se percibe inconformidad entre algunos directivos, inconformes con el manejo del discurso público del entrenador. El ruido no es menor y se concentra en expectativas elevadas alrededor del mercado.
El foco del desacuerdo apunta a André Jardine, cuyas últimas declaraciones no han caído bien en ciertos sectores de la cúpula. La percepción es que el técnico ha adelantado escenarios y prometido soluciones inmediatas, cuando la realidad del mercado exige cautela y tiempos que aún no se cumplen.
#ElBolero | Relación entre algunos directivos del Ame y André Jardine está rota
— MedioTiempo (@mediotiempo) January 23, 2026
🗣️“Este fin no pensaba trabajar, pero me hablaron de Coapa y ni modo de decir que no, así que aquí les traigo chismecito de lo que pasa dentro del nido”
🗣️ “Resulta que Jardine no está tan seguro ni… pic.twitter.com/moQAJ9vLpW
La molestia crece porque el estratega ha alimentado la narrativa de un refuerzo “transformador”, capaz de cambiar inercias y “curar todas las heridas” deportivas. Para algunos directivos, ese mensaje presiona innecesariamente una negociación compleja y eleva el listón ante la afición, sin garantías de cierre.
Puertas adentro ya se conoce el nombre que concentra las ilusiones: Raphael Veiga. El mediocampista ofensivo es visto como la pieza que podría elevar el techo competitivo, aportar liderazgo y resolver carencias creativas. Sin embargo, su llegada está lejos de ser un trámite administrativo.
El contexto contractual y deportivo con Palmeiras complica el escenario. Se trata de un jugador clave, con peso específico y valor de mercado alto. América ha sondeado condiciones, pero la directiva no ha cerrado cifras ni tiempos, y el club brasileño no ha cedido terreno.

Desde Coapa subrayan que el proceso debe cuidarse para no comprometer el equilibrio financiero ni la planeación deportiva. La directiva entiende el deseo del entrenador, pero insiste en que vender una solución total antes de firmarla genera una presión innecesaria sobre la negociación y sobre el propio plantel.
El ruido interno también responde a la lectura del vestidor. Algunos consideran que magnificar la llegada de un nombre propio puede desdibujar el trabajo colectivo y afectar dinámicas ya establecidas. La postura institucional apuesta por fortalecer el proyecto sin atarlo a un solo fichaje, por más ilusionante que sea.
Por ahora, América mantiene la calma pública, pero el mensaje hacia dentro es claro: bajar el volumen, alinear expectativas y esperar certezas. Jardine sigue al frente y el nombre está sobre la mesa, pero la directiva no dará luz verde hasta tener todo amarrado. En Coapa, el reloj sigue corriendo.

Egresado de ciencias de la comunicación por la UNAM. Ejerzo el periodismo digital desde el 2018. Vivo el fútbol desde que tenía 3 años.