¿Cuándo los Boston Red Sox rompieron la Maldición del Bambino?

El origen de la llamada Maldición del Bambino surgió después de que Babe Ruth, la gran estrella de los Boston Red Sox, fuera enviado a los New York Yankees para sostener algunos problemas financieros que estaban afectando al equipo de Nueva Inglaterra, en 1919.
Después de ese movimiento, los Red Sox pasaron 86 años sin ser campeones, hasta que en 2004 lo lograron tras remontar de manera heroica un 0-3 en la Serie de Campeonato de la Liga Americana precisamente ante los Yankees, para luego vencer sin problemas a los St. Louis Cardinals en una Serie Mundial que duró cuatro partidos.
Los Red Sox no eran para nada favoritos para ganar el campeonato, ya que en la ronda regular habían clasificado por la vía del comodín, después de terminar la ronda regular con récord de 98 victorias y 64 derrotas.
¿Qué ocurrió esa temporada de 2004 con los Boston Red Sox?
Los Red Sox parecían estar renunciando a la temporada cuando cambiaron en plena ronda regular a Nomar Garciaparra, su gran estrella, en una transacción de cuatro equipos justo antes de la fecha límite de cambios de la MLB.
El cambio fue por Orlando Cabrera y Doug Mientkiewicz, que veían de los Cubs y terminaron siendo protagonistas en unos playoffs de locura para Boston, sobre todo por remontar un 0-3 ante los Yankees, algo que no había sucedido nunca en la historia del deporte estadounidense.
En la Serie Divisional de la Liga Americana, Boston no tuvo problema para vencer con un rotundo 3-0 a Los Angeles Angels, lo que ya empezaba a generar expectativas sobre romper la llamada "Maldición del Bambino".
Ganar cuatro juegos seguidos ante unos Yankees que tenían un equipo muy completo y que eran los favoritos, le dio el impulso al equipo para vencer a los Cardinals. Pedro Martínez fue clave en esa serie, pero el encargado en abrir el séptimo encuentro fue Derek Lowe, quien lanzó 6.0 innings, de un hit y una carrera para comandar la victoria.
¿Cuál era el roster del equipo que rompió la Maldición del Bambino?
Boston era dirigido por Terry Francona y tenían un equipo combinado entre experiencia y juventud, pero sobre todo por jugadores que no bajaban la cabeza ante la presión.
El roster del equipo estaba conformado por los lanzadores Curt Schilling, Pedro Martínez, Derek Lowe, Tim Wakefield, y Keith Foulke; los receptores Jason Varitek y Doug Mirabelli; los jugadores de cuadro Doug Mientkiewicz, Mark Bellhorn, Orlando Cabrera, Bill Mueller, Pokey Reese, Kevin Youkilis y el bateador designado David Ortiz; y los jardineros Manny Ramírez, Johnny Damon, Trot Nixon, Gabe Kapler, y Dave Roberts.

¿Quién fue el MVP de la Serie Mundial para romper la Maldición del Bambino?
Manny Ramírez vivía un gran momento en su carrera en 2004 y lo ratificó con unos grandes playoffs, sobre todo en la Serie Mundial, cuando destrozó al pitcheo de los Cardinals. El dominicano terminó esa serie con un promedio de .412, un jonrón y cuatro carreras impulsadas.
En esa postemporada, Ramírez igualó un récord para aquel entonces con 17 encuentros dando de hit, en una marca que comenzó en los playoffs de 2003 y que terminó en el cuarto encuentro de la Serie Mundial.
La declaración épica de Terry Francona
Terry Francona ha tenido grandes elogios para aquel equipo, pero también una declaración que pasó a la historia. El buen ambiente que había en el dugout fue clave para que Boston consiguiera el título ese año y, en parte, todo fue gracias a Kevin Millard, quien animaba a sus compañeros con bromas, incluso cuando estaban contra la pared.
De ahí nace la famosa frase de Francona. "Eran un grupo de idiotas, pero eran nuestros idiotas", dijo el manager, en una declaración que quedó inmortalizada.
Los números de Babe Ruth con Red Sox y Yankees
Babe Ruth fue enviado a New York a cambio de unos 100.000 dólares, en lo que se considera una de las peores transacciones en la historia del beisbol, aunque, claro está, eran las cifras que se manejaban en esa época.
En su estadía en Boston, Ruth tuvo récord de 89 victorias y 46 derrotas como lanzador, con una efectividad de 2.19. Como bateador, conectó 49 jonrones y 419 hits con un promedio de bateo de .308, dando sus primeros pasos con el madero.
Con los Yankees se convirtió en la máxima estrella de todo el beisbol. En 2.084 partidos jugados para los Yankees, conectó 659 de sus 714 jonrones totales de carrera y acumuló 2.518 hits con un promedio de bateo de .349. También impulsó 1.970 carreras.
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Periodista caraqueño con pasión por el béisbol y el baloncesto. Aficionado al análisis, narrativas deportivas y al juego limpio dentro y fuera del campo. Deportista por convicción, comprometido con contar historias.
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