Antes era el quinto; ahora es el sexto partido: la deuda más larga del futbol mexicano

Cuarenta años. Eso es lo que México lleva sin ganar un partido de eliminación directa en un Mundial. No una generación. No una era. Cuarenta años, cuatro décadas, el tiempo que tarda un niño en convertirse en padre y en llevar a su hijo al mismo estadio a esperar lo mismo.
Javier Aguirre tendrá la oportunidad de lograr el mejor resultado que se ha tenido en casa, luego de que en el 70 y 86 se logró llegar a cuartos de final. Ahora se espera llegar ahí.
Javier Aguirre tendrá la oportunidad de lograr el mejor resultado que se ha tenido en casa, luego de que en el 70 y 86 se logró llegar a cuartos de final. Ahora se espera llegar ahí. / MexSport Sports Agency


Hay una cifra que define a México en los Mundiales mejor que cualquier otra: cuarenta años. Cuarenta años desde la última vez que el Tri ganó un partido de eliminación directa y avanzó a los cuartos de final. Era 1986, era en casa, y el país todavía no había aprendido que ese resultado sería, durante cuatro décadas, el límite de lo posible.

El techo que nadie ha roto

La historia de México en los Mundiales tiene dos velocidades completamente distintas. La primera cubre los primeros treinta años: siete participaciones entre 1930 y 1966, eliminaciones constantes en la fase de grupos, un balance que todavía pesa en las estadísticas generales.

La segunda arranca en 1970 y produce los dos únicos momentos en que el Tri superó su propio techo: los cuartos de final de México 70 y México 86. Las dos veces que México rompió ese límite, la explicación incomoda, porque señala justo lo que está a punto de repetirse: llegaron a cuartos en 1970 y de nuevo en 1986, las dos veces eran los anfitriones.

Inauguración del Mundial Mexico 1970 contra Rusia.
Inauguración del Mundial Mexico 1970 contra Rusia. / Mexsport Sports Agency

En 1970, con Raúl Cárdenas en el banquillo, México llegó a los cuartos de final del torneo más hermoso de la historia y se encontró con Italia. Los azzurri ganaron 4-1 y el sueño terminó allí, pero el camino hasta ese punto había sido suficiente para instalar la idea de que México podía ir más lejos que nadie le había permitido creer.

En 1986, la selección comandada por Bora Milutinovic logró una actuación memorable que incluyó una victoria sobre Bélgica en la fase de grupos. Después vino Bulgaria, en octavos de final, la victoria épica de 2-0. El 21 de junio, en el Estadio Universitario de Nuevo León, México enfrentó a Alemania Federal en cuartos de final.

Fue una tarde veraniega de mucho calor, desastrosa para el Tricolor, que fue eliminado en una dolorosa tanda de penales. Los alemanes fueron cien por ciento certeros: anotaron Klaus Allofs, Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Pierre Littbarski. Solo Manuel Negrete anotó por México. El sueño de una semifinal murió ahí, en el calor de Monterrey, con el llanto de un país que no sabía que tardaría cuarenta años en volver a ese punto. 

Raul Servin anota ante Bulgaria en el Mundial de Mexico 1986.
Raul Servin anota ante Bulgaria en el Mundial de Mexico 1986. / Mexsport Sports Agency

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Siete puertas, siete cerradas

Entre 1994 y 2018, México llegó a octavos de final en siete Mundiales seguidos, la racha más larga de cualquier selección en llegar de forma consecutiva a esa instancia. Y en los siete, quedó eliminado sin excepción. El registro es demoledor en su monotonía: Bulgaria en 1994 por penales, Alemania en 1998, Estados Unidos en 2002, Argentina en 2006 en tiempo extra, Argentina en 2010, Países Bajos en 2014 y Brasil en 2018. Cambiaron los rivales, los técnicos, las generaciones. El resultado no. 

 Alberto Garcia Aspe con dolor después de fallar un penal, durante los cuartos de final de la Copa del Mundo 94 en contra de
Alberto Garcia Aspe con dolor después de fallar un penal, durante los cuartos de final de la Copa del Mundo 94 en contra de Bulgaria. / MexSport Sports Agency

Cada eliminación tiene su propio sabor amargo. En Corea-Japón 2002, el Tri llegaba como favorito mientras que el rival, Estados Unidos, era visto como un equipo inferior. Todo cambió muy temprano con el gol de Brian McBride y luego con el cabezazo de Landon Donovan, que sentenció el 2-0 definitivo. En Alemania 2006, Argentina metió a Messi, Tévez y Pablo Aimar desde el banquillo cuando el partido estaba igualado, y Maxi Rodríguez remató de volea en la prórroga para dejar a México con las manos vacías.

México no pudo vencer a Estados Unidos en 2002, Javier Agirre tuvo su primera experiencia al frente del Tri.
México no pudo vencer a Estados Unidos en 2002, Javier Agirre tuvo su primera experiencia al frente del Tri. / MexSport Sports Agency

En Brasil 2014 parecía que México finalmente rompería la barrera. El equipo de Miguel Herrera vencía 1-0 a Países Bajos gracias a un golazo de Giovani dos Santos y estaba a minutos de clasificar. Sin embargo, los cambios defensivos terminaron empujando al equipo hacia su propia área. Sneijder empató. Huntelaar convirtió un penal en el último minuto. Y México volvió a quedarse en la orilla. 

Aquella tarde en Fortaleza, se recuerda por el No fue penal...
Aquella tarde en Fortaleza, se recuerda por el No fue penal... / Laurence Griffiths/Getty Images

Cuarenta años llegando a la misma puerta sin cruzarla han logrado lo que ninguna derrota suelta consiguió: convertir los octavos en una condena más que en un logro. Tanto que en el vocabulario del futbol mexicano hay una expresión que no existe en ningún otro idioma: el quinto partido. El partido que México lleva décadas buscando y que, en Qatar 2022, ni siquiera llegó a disputar. 

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El golpe de Qatar y la deuda que se hereda

El desempeño en Qatar fue complicado. La selección no logró avanzar más allá de la fase de grupos y Gerardo Tata Martino enfrentó duras críticas tras la eliminación. Por primera vez desde 1994, el Tri salió antes del quinto partido sin haberlo jugado. La racha de siete octavos de final consecutivos murió sin un adiós digno, en un grupo que México debió superar y no pudo.  La herencia que recibe Javier Aguirre no es pequeña.

México no pasó la primera fase después de hacerlo en las últimas siete Mundiales consecutivos.
México no pasó la primera fase después de hacerlo en las últimas siete Mundiales consecutivos. / MICHAEL STEELE/Getty Images

La presión de casa y el objetivo que nadie negocia

Durante la presentación del plan de trabajo final de la Selección Mexicana, Ivar Sisniega, presidente ejecutivo de la FMF, fue claro: la exigencia no se ha movido. Pasar la fase de grupos, ser líder, ganar el cuarto partido y entrar a octavos. Y el objetivo mínimo es igualar lo hecho en México 1970 y México 1986: los cuartos de final. No es un sueño. Es el piso.

Aguirre, como siempre, habla de otra manera. El Vasco no construye en voz alta, no pone metas en las conferencias de prensa, no alimenta expectativas que después tenga que cargar en el campo. Su filosofía es conocida: partido a partido, un escalón a la vez, sin mirar más arriba de lo que toca. En la Asamblea de dueños de la Liga MX, Sisniega fue explícito sobre la meta: el sexto partido, que en el nuevo formato expandido equivale a los cuartos de final, es el objetivo declarado. 

Entre la prudencia del técnico y la exigencia de la directiva hay una tensión que el campo tendrá que resolver. Y el campo, esta vez, está en casa.

Jugar en casa es lo único que alguna vez levantó a este equipo por encima de su límite. En 1970 y en 1986, México llegó a cuartos porque el estadio empujaba, porque la presión era combustible en lugar de peso, porque la camiseta verde tenía algo extra cuando el rugido venía de todos lados. Ahora el Azteca vuelve a llenarse. El Akron en Guadalajara. El estadio de la capital está repleto de gente que lleva cuarenta años esperando que alguien cruce esa puerta. 

Aguirre dice que va paso a paso. Pero el paso que México lleva cuarenta años intentando dar es siempre el mismo. Y esta vez, si no es aquí, en casa, con el país entero empujando, ¿cuándo?


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.