El Tri del 86 le pasó la estafeta al de 2026

A 40 años del Mundial de México 1986, las leyendas de aquella selección visitaron la concentración del Tri de Javier Aguirre para transmitirle a la nueva generación el peso, la responsabilidad y el orgullo de jugar una Copa del Mundo en casa.
Las generaciones del 86 y 2026 se reunieron previo la copa del Mundo en México.
Las generaciones del 86 y 2026 se reunieron previo la copa del Mundo en México. / Femexfut

Hay momentos que no aparecen en los entrenamientos ni en las pizarras tácticas, pero que terminan explicando lo que significa jugar un Mundial en casa. Este martes, en el Centro de Alto Rendimiento, la Selección Mexicana vivió uno de ellos.

Los mundialistas de México 1986 visitaron la concentración del Tri y, durante unas horas, el pasado y el presente compartieron el mismo vestidor. Fernando Quirarte, Manuel Negrete, Luis Flores, Carlos de los Cobos, Miguel España, Félix Cruz, Armando Manzo y Mario Trejo llegaron al CAR por invitación de Javier Aguirre, otro hombre marcado por aquella Copa del Mundo disputada hace 40 años en territorio mexicano. 

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No fue una ceremonia protocolaria. Fue una transmisión de memoria. Los jugadores de 1986 hablaron uno a uno con los seleccionados actuales. Les contaron lo que pesa la camiseta cuando el Mundial se juega en casa, la dimensión emocional que adquiere cada partido y la manera en que un torneo así puede perseguirte —o acompañarte— el resto de tu vida. 

Los futbolistas de Aguirre escucharon atentos. Porque aunque el futbol cambió, la presión sigue siendo la misma: representar a México frente a millones de personas y cargar con las expectativas de todo un país.

La escena tenía algo simbólico. Aguirre, que en 1986 era un mediocampista peleando cada balón en el Azteca, hoy es el técnico encargado de conducir al Tri hacia otro Mundial en casa. A su alrededor estaban Rafael Márquez, ahora auxiliar técnico; Mikel Arriola, Ivar Sisniega y Duilio Davino; frente a ellos, una generación que creció viendo historias mundialistas ajenas y ahora está a punto de construir la propia.

“El orgullo de representar a México permanece intacto”, dijo Mikel Arriola durante el encuentro, recordando el puente que une a ambas selecciones. 

Después de la charla, las leyendas del 86 observaron el entrenamiento del equipo nacional y recorrieron las renovadas instalaciones del CAR. También recibieron un jersey retro conmemorativo de aquella Copa del Mundo y el libro de Nacho Trelles. 

México 1986 sigue siendo una referencia inevitable para el futbol mexicano. El gol de Negrete, los partidos en el Azteca, la ilusión colectiva y la sensación de que el país entero respiraba futbol. Ahora, cuarenta años después, otra generación se prepara para enfrentar algo parecido.

Y por un instante, en el CAR, ambos Mundiales convivieron en la misma habitación.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.