Aguirre: “Necesitamos un partido casi perfecto para vencer a Inglaterra”

Javier Aguirre reconoció la jerarquía de Inglaterra, pero dejó claro que México llega convencido de que puede competirle de tú a tú. El técnico aseguró que el mayor logro de su proceso ha sido devolver el orgullo de representar al país y afirmó que, para eliminar a una de las grandes potencias del futbol, la Selección deberá ofrecer su mejor actuación del torneo.
Con el Estadio Azteca como escenario y un boleto a los cuartos de final en juego, Aguirre no ocultó el respeto que siente por el rival.
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“Estamos hablando de un equipo top en el mundo. Tendremos que hacer un partido casi perfecto para superarlos”, señaló al referirse a una Inglaterra que llega como cuarta del ranking de la FIFA y con figuras consolidadas en la élite europea.
El estratega destacó la evolución del conjunto inglés, al que ya no define únicamente por su potencia física y velocidad.
“Hoy juegan de dos maneras. Si el juego directo no funciona, tienen recursos para cambiar y hacerlo bastante bien”, explicó, aunque dejó claro que México no puede distraerse pensando en factores como la altura o el entorno.
“Somos once contra once. Tenemos que hacer un gran partido y que no nos hagan gol”, resumió.
Más allá del análisis táctico, Aguirre volvió a poner el énfasis en lo que considera la principal fortaleza de su selección: el grupo.
Explicó que desde el inicio del proceso eligieron futbolistas que privilegiaran al colectivo por encima de los intereses individuales y aseguró que el resultado ha sido una auténtica familia dentro del vestidor.
“Encontramos jugadores humildes, comprometidos y que trabajan unos para otros. Hay una gran voluntad de trascender”.
Como ejemplo puso a Raúl Jiménez, de quien destacó no solo su trayectoria de ocho temporadas en la Premier League, sino su sencillez.
“Es un muchacho que sigue siendo el mismo de siempre. No tiene ningún gesto de figura y ayuda como uno más”.
Durante la conferencia también fue cuestionado por las polémicas de los últimos días, desde el cambio de horario del partido hasta el incidente relacionado con unos relojes entregados al plantel.
El entrenador aseguró que ninguno de esos temas alteró la preparación. “El grupo está sólido. Son cosas externas que manejamos con naturalidad y no afectaron a los jugadores”.
Aunque reconoció el ambiente de ilusión que vive el país, Aguirre explicó que una de sus tareas ha sido mantener equilibrado al plantel.
“Los jugadores sienten el entusiasmo de la gente, pero cuando veo que la emoción se dispara, trato de bajarla un poco. Es lo que nos conviene”.
El técnico también rechazó considerar el encuentro ante Inglaterra como el partido más importante en la historia de la Selección Mexicana.
Recordó los duelos frente a España en 1962, Italia en 1970 y Alemania en 1986, todos con enorme trascendencia, aunque admitió que el de este domingo será uno de esos partidos que quedan marcados en la memoria del futbol mexicano.
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando le preguntaron cuál considera el mayor cambio que ha conseguido desde su regreso al banquillo nacional.
Aguirre respondió sin hablar de sistemas ni de resultados. “Lo mejor que hemos logrado entre todos es que hoy los jugadores se pelean por venir a la Selección y están orgullosos de representar a su país”.
También dedicó palabras de enorme reconocimiento a Gilberto Mora, la gran revelación del equipo mexicano.
Lo comparó con futbolistas como Tomás Boy y Benjamín Galindo por su visión de juego y aseguró que tiene condiciones para triunfar en cualquier liga del mundo.
“Es un jugador distinto. Puede jugar donde quiera y no va a desentonar”.
Finalmente, defendió el trabajo del portero Raúl Rangel, de quien destacó especialmente su fortaleza mental.
“Lo que más me sorprendió es cómo se levanta después de un error o de las críticas. Eso en un portero vale muchísimo”.
A unas horas de enfrentar a Inglaterra, el discurso de Aguirre fue el mismo que ha acompañado a esta Selección durante el torneo: respeto absoluto por el rival, confianza plena en el trabajo realizado y la convicción de que México tiene argumentos para competir contra cualquiera.
Ahora, el técnico sabe que para convertir esa convicción en historia, hará falta, como él mismo dijo, “un partido casi perfecto”.
