Cadillac enciende motores en México antes de debutar en la F1

Entre los colores de siempre —el rojo Ferrari, el naranja McLaren y el verde esmeralda de Aston Martin—, este fin de semana un nuevo emblema empieza a brillar en las gradas del Autódromo Hermanos Rodríguez: el de Cadillac. Aun sin haber debutado oficialmente en la Fórmula 1, la marca estadounidense ya ha conquistado un lugar entre los fanáticos mexicanos.
En las gradas del ex estadio beisbol, una pancarta llama la atención. Una joven muestra durante toda la carrera del domingo un mensaje: “Cadillac desde la cuna”, con una imagen de Sergio Pérez ya vestido de negro, con Cadillac. El mismo mensaje se podría observar en toda la pista. Las playeras negras abundan. Cadillac y Checo han llegado antes que su primera carrera oficial.
En los alrededores del circuito, los puestos improvisados hacen su agosto en octubre: gorras negras con el escudo dorado, playeras con el logo de Cadillac Racing y versiones más creativas con frases como “Los Fabulosos Cadillacs están de regreso”, un guiño a la legendaria banda de rock argentina. El resultado es una explosión de entusiasmo tricolor con acento automovilístico.
Y aunque oficialmente Cadillac no puede vender mercancía todavía, eso no ha detenido a los seguidores. En entrevista para Sports Illustrated México, Dan Towriss, empresario estadounidense, fundador, director ejecutivo y presidente de Group 1001 —empresa privada de seguros y servicios financieros, filial de TWG Global y afiliada a Guggenheim Partners—, sonríe al escuchar que en México ya abundan las gorras y camisetas con su marca.
—Hay fans mexicanos usando mercancía de Cadillac… ¿cómo lo ves? – se le cuestiona al CEO de Cadillac F1.
“¡Me encanta! Oficialmente la venta de merchandising comienza cuando corramos en 2026, pero debido a la popularidad de Checo y del equipo, lanzaremos algo antes, en Las Vegas (20-22 de noviembre)”.
Towriss sonríe y se sonroja de todo lo que ha visto y percibido en el Autódromo: “La pasión de los fans es increíble. Incluso bromeé con Pato O’Ward en una carrera de IndyCar sobre la locura que se vive en México. Y le dije: ‘Tu país, hermano… la pasión de su gente es incomparable’”.
El entusiasmo mexicano no sólo anticipa un debut, sino que da forma a un sueño que ya se respira en el paddock.
—Por último, ¿cuál es el sueño?
“Ser campeones del mundo. Es lo que todos queremos. Checo nos empuja y nosotros lo empujaremos a él. En F1 competimos contra los mejores del planeta; los detalles más pequeños hacen la diferencia. Ver ese fuego en Checo es inspirador y queremos que todo el equipo tenga ese mismo impulso”.
Mientras 2026 se asoma en el horizonte, el rugido de Cadillac empieza a sentirse, aunque aún no haya tocado el asfalto. Y en México, donde el automovilismo es pasión y fiesta, ya hay quienes lo celebran como si el sueño se hubiera hecho realidad. Y la comprobación se dio tras la victoria de Lando Norris, cuando se escuchó al final un claro “¡Checo… Checo!”.
