By 90Min
March 14, 2019

Primero fue el turno de Ronaldo con sus tres gloriosos tantos para mantener viva a la Juventus. Luego fue la ocasión de Messi con una excelsa actuación para avisarle a Cristiano que el debate no se cerró sobre quién reina en el fútbol mundial. Un duelo que los eterniza.

Tullio M. Puglia/GettyImages

Los dos se retroalimentan. Están marcando una época, como Federer y Nadal en el Tenis. Si uno anota un triplete, automáticamente el otro lo supera con dos goles y dos asistencias, su primera vez en un partido con el Barca, que traducido se contabilizaría como 4 goles.  Los dos mejores futbolistas de su generación no entienden de los límites. Sus marcas personales en Champions League ya rozan el absurdo. Todos los amantes del fútbol moderno estamos estupefactos de sus antagonismos, como dos átomos que se atraen.

David Ramos/GettyImages

El portugués quería redimirse frente al Atlético de Madrid, una de sus víctimas preferidas por su paso exitoso por LaLiga española. Dos cabezazos letales en el aérea chica, ganándole las espaldas a los defensas aprovechando su altura y gran salto, y un penal le dieron la victoria y el pase a la siguiente ronda a la "Vecchia Signora" por 3 a 0. El ex Real Madrid es la potencia del cuerpo de Baruch Spinoza. Ya alcanzó la sublime cifra de 125 tantos en la competencia europea, máximo anotador histórico, secundado por el astro argentino (con menos partidos disputados). 

La “Pulga” es la novena sinfonía de Beethoven. Es el encargado de ejecutar la partitura del Barcelona, la escuela del fútbol planetario. Si Ronaldo se suspende en el aire como si el tiempo se detuviera, Messi levita sobre el campo buscando complicidades con su mejor amiga, la pelota. Su teatro es el Camp Nou. Un lujo en el primer tanto de penal, otro con su pierna menos hábil con finta incluida dejando en el piso a dos defensores y dos asistencias para los goles de Piqué y Dembelé redondearon la goleada final por 5-1 frente al Lyon. Desde el 2008 que los blaugranas llevan 12 temporadas consecutivas avanzando a cuartos de final; es decir, desde la irrupción de Lionel.

Cristiano es la culminación de la jugada colectiva, como lo fueron sus goles ante el colchonero. Messi es el fútbol total. Por Lionel se construye la identidad del Barcelona, es el director y guionista de la fisonomía culé. Es pared, asistencia y gol, como lo demostró ante el equipo francés. El esférico sonríe cuando  está en sus pies.  Es su hijo prodigio, el talón de aquiles del Barcelona cuando no se encuentra en el campo de juego, su columna vertebral.  


Alguna vez le preguntaron a su amigo Ronaldinho quién era el mejor jugador del mundo y con su clásico gesto risueño respondió: “Messi, siempre Messi”. 


El mesías ya está entre nosotros. Disfrutémoslo. 

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