By 90Min
May 27, 2019

La plantilla de un equipo de fútbol es como un ecosistema. En ella se pueden ver hasta 25 jugadores, cada uno con su personalidad propia y con una mayor o menor afinidad hacia un determinado grupo de compañeros. En el Barcelona esta situación no iba a ser menos. 

El 'status' dentro del club de algunos de los jugadores y la proximidad por cultura e idioma de otros hace que se puedan ver distintos grupos dentro del vestuario culé. El primero que podríamos destacar es el de las 'vacas sagradas'. Un término que ya acuñó Cruyff durante su etapa como entrenador del club en la década de los 90 y que hace referencia a los jugadores con mayor calidad y veteranía de la entidad, los que son casi 'intocables' para club y afición.

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El jugador más emblemático de este subgrupo es sin duda Lionel Messi. El argentino es la estrella indiscutible del equipo y el líder del Barcelona dentro y fuera del terreno de juego. Desde 2014, siempre ha tenido una química especial con Luis Suárez (año en el que el uruguayo legó al club) y es muy habitual verlos juntos fuera del campo. Esa química también es palpable en el terreno de juego. Un grupo en el que se intentó 'meter' a Coutinho para una adaptación más rápida que nunca se ha llegado a producir, al menos en lo que a nivel de juego se refiere. Arturo Vidal, por carácter y sintonía, se ha integrado fácilmente entre sudamericanos apenas en su primer año en el equipo.

AFP Contributor/GettyImages

La jerarquía de jugadores como Piqué, Busquets y Jordi Alba les 'permiten' estar dentro de este grupo. Son los que llevan el peso del equipo en el vestuario y quienes tiran del carro en los momentos más complicados, como el de esta semana después de la dolorosa derrota en la final de Copa del Rey ante el Valencia (1-2). Sergi Roberto es el miembro más joven de la cúpula del vestuario, y quien sirve de 'enlace' para jóvenes como Aleñá o Riqui Puig.


JEFF PACHOUD/GettyImages

El siguiente 'entorno' visible es el de los franceses. Un grupo de jugadores integrado en apenas un año. La temporada pasada el club incorporó a Dembelé y esta a Lenglet y Todibo (en invierno). Junto a Umtiti, la sintonía entre los galos es evidente y es frecuente verles juntos, aun con la personalidad caótica y alocada de Ousmane.


OLI SCARFF/GettyImages

Por otra parte se encuentran los brasileños (a pesar de la marcha de Neymar). Como sucede en el caso anterior, en apenas un año llegaron al Barcelona Semedo (aunque es portugués), Coutinho, Arthur y Malcom, además de regresar Rafinha tras su paso por el Inter. Philippe se siente más cómodo con estos jugadores por su carácter y sus gustos.

Otros jugadores como Rakitic o Ter Stegen son más independientes en este sentido. Por cierto, la relación del teutón con Cillessen es excelente. Son rivales por un puesto pero son grandes compañeros fuera del campo. El idioma alemán ayuda a Boateng en este sentido.

LLUIS GENE/GettyImages


En definitiva, el vestuario del Barcelona, como cualquier grupo humano de trabajo, permite diferenciar diversos subgrupos de amigos dentro de la plantilla culé. De la diversidad más imaginable posible.


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