By 90Min
November 02, 2017

Ser un futbolista de élite es sumamente complicado, solo los elegidos pueden llegar a los principales clubes del mundo. La historia no es nueva, siempre ha sido así. La celebración del reciente mundial sub - 17 en la India ha servido para hacer memoria y volver a recordar aquellos jugadores que hace 10 años iban para cracks, tanto los que han llegado a la élite como los que se quedaron por el camino.

Image by Manuel Navas

Todos conocemos jugadores como Kroos, Alexis Sánchez, Juan Mata, Angel Di María, Gareth Bale, Agüero, Karim Benzemá, Ozil o Ivan Rakitic. Estos son las grandes estrellas de la lista, los jugadores que han alcanzado el estrellato y han conseguido ser campeones de la Copa del Mundo, Eurocopas o Copa América o la Champions League. 


En la lista aparecen jugadores como Pato, Giovani Dos Santos, Coentrao, Fellaini, Banega, Walcott o Carlos Vela, que también han conseguido tener repercusión en Europa e incluso han protagonizado algún traspaso. Se esperaba mucho más de ellos, pero aun así han conseguido tener cierto renombre.


Alex Livesey/GettyImages

Pero no dejan de ser mayoría los jugadores que por 2007 parecía que iban a dominar el mundo del fútbol y se han quedado por el camino. Así a modo de ejemplo, nos encontramos a Bojan Krkic. El canterno del Barcelona irrumpió de manera notable en 2007, precisamente en el mundial sub - 17, y posteriormente en 2008, en el Barcelona pre-Guardiola. Pese al buen inicio de su carrera, nunca llegó a demostrar lo que en él se presumía. 


Ya sea por falta de desarrollo físico, técnico o mental, a estos jugadores les faltó el último paso para ser miembros de la élite, pero no será por oportunidades. Jugadores como los ghaneses Opare o Osei fueron miembros de canteras tan destacadas como Real Madrid y Milan, proyectos de estrella que nunca dieron el nivel esperado. Quizás los aficionados españoles recuerden a jugadores como Fran Mérida, Sergio Tejera o Aarón Ñiguez, de los que se esperaba mucho pero nunca fueron capaz de dar el paso. 

GUENTER SCHIFFMANN/GettyImages

A otros le pasó factura la mala cabeza. Breno, jugando para el Bayern, prendió fuego a su casa ante la situación personal o Buonanotte, que destacaba en River Plate, no volvió a ser el mismo tras el accidente de tráfico en el que murieron sus acompañantes. A otros les tentó más el dinero que seguir formándose, como fue el caso del brasileño Guillherme, quién prefirió el dinero de Ucrania a seguir en sudamérica. 


Y es que para ser jugador de élite no basta solo con el talento. Son muchos los factores que influyen en la carrera de un jugador además de la suerte. 



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