Cada vez falta menos para la final de la Copa Libertadores entre River y Boca. La previa se vive con mucha intensidad y hay muchas dudas sobre los 22 jugadores que saldrán al campo de juego.

En el Xeneize, una de las principales dudas está en el arco. Agustín Rossi fue una de las grandes figuras en el partido de ida, pero Esteban Andrada volvió de su lesión contra Patronato y lo hizo muy bien. Se lo vio seguro, respondió todas las que le llegaron y se ganó la ovación de la Bombonera.

Hasta la lesión con Cruzeiro, Andrada venía siendo titular indiscutido y por eso Guillermo Barros Schelotto le respetará ese lugar. Rossi, venía con confianza, pero todo indica que comenzará el partido en el banco de suplentes.

Los números de Andrada en Boca lo respaldan y no sorprende la decisión del entrenador. Jugó diez partidos, mantuvo en ocho ocasiones la valla invicta y solamente le convirtieron cuatro goles (dos Libertad y dos Estudiantes de la Plata).

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Andrada también tiene más experiencia en definiciones por penales y da más seguridad en el juego aéreo. Si Boca decidió reforzarse en ese puesto (también trajo a Lampe cuando se lesionó el ex Lanús), es porque es una posición que trajo complicaciones. Y Andrada siempre cumplió.