By 90Min
August 26, 2019

Renació de sus cenizas una y otra vez. Sufrió la rotura de tendón de aquiles dos veces, tuvo rotura de ligamentos y, como en cada oportunidad que los desgarros y las lesiones musculares lo perturbaron, pudo salir adelante. Dejó Boca, pero volvió a Vélez para resurgir como futbolista.


Si hay un ejemplo claro de perseverancia y dedicación, el mismo es Fernando Gago. Quizá en los últimos años su nivel no haya sido el que supo exhibir en sus primeros años como jugador de Boca, en Real Madrid o en su paso por Roma. Pero hay cuestiones que exceden lo futbolístico y que afirman a Pintita como un verdadero guerrero de este deporte.

Sin dudas que es la prueba cabal de que el Ave Fénix existe: Gago se recuperó infinidad de veces de diferentes lesiones que lo aquejaron. Ni la rotura de ligamentos ante Perú, ni las dos veces que el tendón de Aquiles le jugó una mala pasada ante River pudieron impedir que Fernando siga jugando al fútbol.

Quizá ya no lo haga en Boca, de hecho luego de la final en Madrid se decidió culminar el vínculo que lo unía al club Xeneize. Pero por pedido expreso de su hijo Mateo, y las ganas y el espíritu deportivo de este jugador, las lesiones no pudieron con su carrera y se presentó nuevamente en un campo de juego hace pocas horas.

Fue con la camiseta de Vélez Sarsfield, club en el que jugó en el primer semestre del año 2013. Las puertas del fútbol argentino nunca se cerraron para este futbolista que supo deleitar al mundo con su calidad pese a ser un volante central. Y Gago tampoco dejó que los caminos desaparezcan. Resurgió. Sí, como el Ave Fénix.

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