By 90Min
September 06, 2019

¿Recordáis aquella época en la que había un tipo que llegó al Camp Nou desde el Turia y que siempre estaba en el banquillo? El hombre, que se apellidaba como un pueblo de Valencia aunque él era de otro, por llevar la contraria, era un héroe en Mestalla. Salió de la cantera valencianista y se hizo amo y señor del área contraria. Dominaba y hacía arder las defensas. Su nombre, Paco, como Paco Nadal, ilustre periodista del extinto Canal Nou, era sinónimo de gol. Sin embargo, el ídolo ché dejó el Valencia por el Barcelona. Presuponía que sería un paso adelante en su carrera. No fue así.

Manuel Queimadelos Alonso/GettyImages


Paco Alcácer llegó a Barcelona hablando en valenciano pero sin gol. El delantero petardeó en el Camp Nou. Eterno suplente de Luis Suárez, perdió toda capacidad goleadora. El olor a Moritz no era el mismo que el de la Turia y su olfato goleador se atrofió. La Barcelona tal vez sí le recordaba a la Malvarrosa, pero no jugaba a fútbol playa. Quiso hacerse con un puesto imposible y terminó saliendo. Su experiencia con la elástica blaugrana no fue. Disfrutó mucho más del peto en el banquillo. Apodado como el ‘menjapipes’, su estancia en el Camp Nou fue un paso atrás en su carrera. Sin embargo, ahora podría ser la solución.

Matthias Hangst/GettyImages


El bueno de Paco se marchó a Alemania, como esos estudiantes que abandonan por falta de oportunidades y se buscan un futuro laboral en Alemania. Alcácer cogió su maleta y se largó de la Ciudad Condal. En Dortmund empezó a tener oportunidades, aunque no como titular, el banquillo seguía siendo su hábitat natural, pero marcaba goles. Tal vez fuera porque allí sí que salía del banquillo casi en cada partido. El delantero ha marcado tantos goles que ahora es titular con el Borussia y con la selección española. Tal vez ahora los culés miren atrás y se arrepientan.

Juan Manuel Serrano Arce/GettyImages


Nadie entiende las decisiones de la directiva del Barcelona, pero Valverde todavía menos. El técnico lleva demasiado tiempo pidiendo un delantero centro y, para uno que tenía, se va. Luis Suárez necesita un suplente, pero pase lo que pase nunca llega. Mientras Alcácer no paraba de marcar goles, le trajeron a Kevin-Prince Boateng, que es de todo menos delantero y se marchó sin saber para qué había llegado ni cuál era su posición. Este año han fichado a Griezmann, que es muy bueno, pero solo puede ejercer en punta como un falso nueve. Un extremo reconvertido. Sigue sin ser lo que Valverde necesitaba. Todo se debate y Alcácer sigue marcando. Es habitual. Desde Barcelona callan ante otro error grotesco de Bartomeu, Abidal y compañía. En el Camp Nou rezan, menos mal que solo les queda una temporada.

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