By 90Min
September 15, 2019

Hace no menos de 24 horas escribí sobre la lluvia y el Real Madrid. Recordaba que en los días negros en los que el viento acecha y los truenos se convierten en banda sonora, a mí me daba por pensar y reflexionar sobre la vida misma. Hoy la gota fría ya se ha marchado. Aunque siguen sufriendo sus consecuencias en algunos municipios de la Vega Baja, parece que la naturaleza ha dado una tregua y se respira la calma. Yo sigo pensando y la luz del sol me recuerda al Barcelona contra el Valencia. Tal vez sea por un pequeño que brilló: Ansu Fati. El canterano marcó el primer gol y asistió en el segundo. Demostró que quiere triunfar en el Barcelona y empieza a ser un nuevo ídolo en el Camp Nou. Paciencia, todavía es demasiado pronto.

PAU BARRENA/GettyImages


Los rayos solares gustan a todo el mundo, aunque a mí me dan dolor de cabeza. La felicidad se cosecha poco a poco y, aunque se necesita el día, es menester que este tenga parte de sombra para que la gente como yo nos refugiemos. No tiene que ver con la antisocialidad, o tal vez sí, pero algunos preferimos estar rezagados. Desde allí observamos cómo aquellos amantes del verano se ilusionan con sus pequeños amores que creen que no van a terminar hasta que llega septiembre. Los del lado oscuro nunca las creímos y siempre fuimos más pacientes. Tal vez por eso somos los que pedimos paciencia con Ansu Fati.

Todo el mundo tiene derecho a ilusionarse con el extremo. Ha demostrado descaro, carácter, gol, técnica y buenas condiciones físicas, pero esto acaba de empezar. Si no queremos que termine siendo el nuevo Bojan, no hay que ejercer presión sobre él, solo tiene 16 años, ni tan siquiera puede depositar un sobre con el nombre de un partido en una urna para que luego no pase nada y sigan mandando los mismos. Dejémosle divertirse y no pidamos que sea el nuevo Messi o el nuevo Maradona, ni tan siquiera debemos exigirle ser un Oleguer criado en las barbas de Sánchez Gordillo cuando el deporte es política porque todo lo es… o eso dicen.

El todavía adolescente demostrará todo a su debido tiempo. Si lo consigue. Es una luz que brilla, es un diamante en un terreno que empezaba a parecer pantanoso, pero está por pulir. Un diamante sin pulir gusta, pero no asombra. El diamante, como el vino, necesita trabajo y tiempo. Las personas no nos diferenciamos tanto de las cosas que nos gustan. Ansu Fati necesita de calma y espera. Ya demostrará si es una estrella. Aún no lo es. Paciencia.



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