
La salida de Xabi Alonso confirmó una regla que atraviesa décadas en el club blanco: no hay proyectos protegidos cuando las noches grandes se pierden. El problema del técnico no fue perder, sino no mandar cuando el calendario exigió jerarquía.
\n\n","attrs":{"async":"true","data-consent-category":"C0004"},"priority":"post-lcp"});
Skip to main content


















